La leyenda de Quetzacoatl

Imagen de Quetzacoatl en Teotihuacan

Quetzacoatl era uno de los dioses más importantes, Dios creador, al que también se atribuye haber regalado el maíz a los hombres y enserñarles muchas artes y ciencias, entre ellas, la medición del tiempo. Al ser también el dios del aire, actúa de barrendero de los dioses de la lluvia, de los que depende la vida. En esa función, en la que se le llama Ehecalt (viento), desceníó a Mictlan, el mundo subterráneo para quitarle los huesos de la humanidad a su padre, Mictlantechuhli, dios de la muerte. Sin embargo, al huir, se le cayeron los huesos y una codorniz empezó a mordisquearlos. Cuanto Quetzacoatl los regó con su propia sangre para crear seres humanos, la nueva estirpe de hombres que volvió a surgir, era de temaños diferentes y destinados a morir nuevamente.

El gran rival de Quetzacoatl era su hermano Tezcatlipoca, dios de la guerra, que consigue libarse de Quetzacoatl al engañarle para que bebiera un pulque que le habría de embriagar, acostándose mientras tanto con su hermana Quetzacoatl. Avergonzado, Quetzacoatl partió hacia el este sobre una balsa de serpientes, prometiendo regresar. Cuando Hernán Cortés desembarcó en 1519 desde el este... los aztecas pensaron que Quetzacoatl estaba de regreso.

por Graciela Paula Caldeiro